viernes, 15 de agosto de 2008

Azores, 13-08-2008

Comienza la vuelta:


El primer salto es desde el aeropuerto de Santa Cruz hacia Ponta Delgada, en la isla de San Miguel. El vuelo salía a las 15:20 y era directo, sin escalas.

Dejamos atrás la isla de las Flores, con sus casas bajitas y envuelta en su magnífico cielo azul.

Empezamos a perseguir a las nubes que el día previo nos mojaban y las sobrepasamos camino de San Miguel.


Al aterrizar en Ponta Delgada, estaba despejado y con una luz de tarde limpia y atrayente.


Tras una hora y media de vuelo, aterrizamos y dejamos las maletas grandes en la consigna del aeropuerto para evitar llevarlas a la pensión sólo para unas pocas horas. Mañana hay que salir a las 06:00. Por ello, hicimos más compras en el aeropuerto antes de irnos al centro.

Uno de los artículos exclusivos son los dientes de cachalote grabados a mano con elaborados motivos marineros. Cuestan más de 350 euros, por lo que nadie los compró, pero son buenas réplicas de los que vimos en el museo. Varios si compraron el poster de la descripción de la Azorianos.

Comenzamos la excursión a la parte de Ponta Delgada que no vimos a la ida, aprovechando la buena luz. Estuvimos en los jardines de la Universidad de Ponta Delgada,


dónde se concitan, desde una inmensa araucaria, hasta falso plátanos monstruosos, pasando por especias de Madagascar, por hortensias perfectamente conservadas


Y la extraña palmera que parece sacar un ‘alien’ de su ‘casco’.



El rostro más amable de la ciudad se nos mostró en el paseo. El teatro Manuel Machado lucía esta fachada.


Una casa estilo New Orleans mostraba ese descuido que atrae a los fotógrafos amantes de las texturas.


A la noche, bife lagarto, Melo Abreu Especial, Sangría y piña azoriana para rememorar nuestra anterior visita al restaurante ‘A Favorita’. La anécdota del día es que comenzó a llover a las 23:00, ya que las nubes que adelantamos en el vuelo acabaron alcanzando la isla, y nos tocó volver a la carrera. Durante toda la noche el soniquete del agua y la humedad ambiente volvieron a hacer difícil el descanso.

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