jueves, 7 de agosto de 2008

Azores, 03-08-2008

Primer día de marcha: Nublado y con lluvia en casi toda la isla. Bajas de Jesús (Problemas gástricos) y Concha, para cuidarle. Vamos al sur de la isla, a unos 8 Km de Lajes.
Buscamos a las 9:30 los farallones (Fajã) de Lopo Vaz, tras un descenso de unos 200 metros, pegados a un acantilado lleno de arbustos

se descubre un paisaje casi lunar, en blanco y negro, nubes sobre nuestra cabeza y la Ponta de Rocha Alta al fondo.

Una playa de cantos rodados de basalto al fondo. Un mar embravecido nos espera al final de un camino de cañas silvestres. Al avistar una casita blanca junto a un calentador de agua oxidado, tocamos la ¿Arena? Y vemos que es roca volcánica triturada hasta el límite. Pero miles, millones de cantos rodados se imponen y todos andamos embobados en ese desorden unicolor.
Hay una cruz en el extremo occidental (Ponta del Lopo Faz) pero no se puede escalar sin medios auxiliares. Mayte y Pedro se quedan a 2 metros de alcanzarla. El resto, busca salida por el lado oriental, hacia Ponta de Rocha Alta, pero no es practicable en las condiciones del mar ese día. La vuelta es una subida muy exigente de casi 40 minutos de ascenso continuo para recuperar la cota de los coches. En lo alto un merendero, estiramientos y un avituallamiento para recuperarnos de la espectacular sudada. El aire sube en vertical en la pared rocosa y nos infla las camisetas como globos. Nos secamos con agrado.

Retomamos camino y nos sumergimos en un bosque de nubes y hortensias, buscando el extremo Oeste de la isla.

Comida en Fajãzinha, casi a nivel del mar, en el que antes era un restaurante italiano

y ahora sólo sirve pulpo al horno, algas con ignhame, brochetas de carne o de ‘camarões’ (Gambas).
Bajada al puente de madera sobre un curso de agua que baja al mar.

Camino de vuelta sumergido de la espesa bruma.

Cena dispersa. Los jóvenes se quedan en las casas. Pizzas (Vegetal y marinera) en el bar de Lajes, llegando al puerto para los más mayores. Una camarera de la Europa del este con unas ganas de trabajar y una sonrisa envidiable a las 22:00 horas.

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