Mercado, pleno de piña, banana, verdura fresca.
Vuelo con la SATA desde Ponta Delgada de San Miguel hasta Santa Cruz de Lajes, en Flores.
Se retrasa, y además, la escala en Horta hace el vuelo más pesado.
Pedro se queda atrás por no tener plaza en el vuelo y aprovechar las 5 horas hasta el suyo para hacer la ruta de ‘As Sete Cidades’ con un taxi.
Vaquinhas alpinistas en los cerros más empinados.
Hay dos vacas por cada persona en la Isla de San Miguel. Capela es famosa por su queso de vaca.
Paramos en la dorsal entre la parte norte y la sur de la isla (14 Km en línea recta entre Ponta Delgada y Fenals da Luz). A partir de ahí, paisajes luminosos, 14 lagos en la zona, de los que merece la pena ver las Laguna de Carbão (Propiedad privada)
Lagoa de Santiago, de un color verde intenso.
Y las dos inefables, Lagoa verde y Lagoa Azul
separadas por el puente que lleva a Sete Cidades.
482 hectáreas de un volcan de paredes verdes repletas de vida. Es obligada la visita al mirador Vista Do Rei, pero cualquier parte del contorno merece la pena. 19 metros de profundidad, pesca de distintas variedades, pueden capturar carpas con la licencia de pesca en regla. La menor, Lagoa Verde está llena de algas venenosas.
No se debe nadar. Pasando por el puente que separa ambas, se llega a Sete Cidades, que aparte de un modesto (Y según el taxista, ruidoso y molesto) festival de música, tiene una iglesia de perfil digno del Greco.
El vuelo de la tarde no tiene escala en Horta y alcanza Santa Cruz de Flores con una puntualidad poco habitual, tras 90 minutos de vuelo en el bimotor.
Al paso por la isla de Pico, se ve el mayor volcán de las Azores emerger de entre las nubes
El aterrizaje, espectacular, descubre las primeras rocas y acantilados de Flores.
El grupo se reune en Lajes das Flores poco después de las 18:00, hora a la que las vacas buscan que las ordeñen (Tal es el reloj de una isla tan peculiar como ésta).Las casa de hospedaje son coquetas, pareadas, de tres habitaciones, salón, baño y cocina con un patio propio, pero abierto, que circunda la casa.
Al paso por la isla de Pico, se ve el mayor volcán de las Azores emerger de entre las nubes
El aterrizaje, espectacular, descubre las primeras rocas y acantilados de Flores.
El grupo se reune en Lajes das Flores poco después de las 18:00, hora a la que las vacas buscan que las ordeñen (Tal es el reloj de una isla tan peculiar como ésta).Las casa de hospedaje son coquetas, pareadas, de tres habitaciones, salón, baño y cocina con un patio propio, pero abierto, que circunda la casa.
Nos bajamos a la playa de Lajes, junto al puerto pesquero. Un relajante baño para muchos.
El agua es fresca y la temperatura a las 20:00, invita al baño.
Cena y música en directo al anochecer en Fazenda con Nuno Martins y sus dos incansables y repetitivas bailarinas.
En el pueblo nadie aplaude. Son adustos. Bailan dos parejas ¿Extranjeros? y algunos de nosotros. Son las fiestas de Nuestro Senhor Santo Cristo y la iglesia de Fazenda permanece abierta hasta medianoche para mostrar la impecable talla en madera del crucificado.
El agua es fresca y la temperatura a las 20:00, invita al baño.
Cena y música en directo al anochecer en Fazenda con Nuno Martins y sus dos incansables y repetitivas bailarinas.
En el pueblo nadie aplaude. Son adustos. Bailan dos parejas ¿Extranjeros? y algunos de nosotros. Son las fiestas de Nuestro Senhor Santo Cristo y la iglesia de Fazenda permanece abierta hasta medianoche para mostrar la impecable talla en madera del crucificado.
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