lunes, 11 de agosto de 2008

Azores, 10-08-2008

Séptima salida:

Visita al antiguo puerto ballenero de Lomba. Salimos a las 10:00 de Lajes y llegamos por carretera a Lomba, dejando el pueblo a la izquierda hasta ver una indicación de 1500 m a pié.

Hay una bajada y luego una ligera subida hasta la casa de piedra dóde comienza el verdadero descenso.

Bajamos por un sendero verde, rodeados de laurisilvas y envueltos en el aroma a vainilla de las coumerias.

Solo hay un desvío, tras bajar casi veinte minutos, debemos bajar por el camino de la derecha en vez de seguir rectos.

El puerto es una caseta medio derruida, dónde en tiempos se troceaban las ballenas.

Lo mejor de la excursión comienza en ese punto: Nos decidimos a afrontarlo José Manuel, Fran, Jesus y Pedro. Bordeamos la costa rocosa hasta la Ponta de Fora, para llegar a la cascada que hay en la playa posterior (Junto al Fajã de Pedro Vieira, que será etapa de mañana).

Tras pasar las primeras rocas, del tamaño de personas, por la mitad del camino había que pasar pegados al muro, pisando callaos redondos y bien pulidos, como huevos de avestruz gigantes. Aprovechamos la marea baja y el día completamente calmado de la mar. Nos mojamos los pies tras pasar una pequeña cascada. Antes de llegar a la punta, buscamos una caverna a 5 metros de altura que comunica con la playa de detrás. Escalarla fue lo más difícil, la pendiente era solo y hierbas sin puntos de apoyo.

Lo que no se ve en las fotos es lo que vimos después: Un agua verde y transparente, una caverna a nivel del mar llena de callaos, dentro de la que parecíamos ver el exterior en cinemascope. Una segunda cueva, y detrás la abundante cascada que era nuestro destino.

A la vuelta, bocadillo y amago de siesta a la sobra más próxima del puerto.

La tarde, viendo el cielo despejado, nos apresuramos a Fajã Grande. Antes de llegar, paramos a ver el Poço da Alagoinha, a mitad de camino entre Fajaizinha y Fajã Grande.

Un camino entre altísimas laurisilvas, líquenes y helechos.

Rojizos troncos de Criptomerias acompañan la subida hasta la laguna que forman las cascadas.

El espectáculo es impresionante.

Agua por todas partes, fluyendo en pleno mes de Agosto.

Un perrillo el el bar de Fajã Grande viene a pedir cariño.

Para cenar, de vuelta en Lajes unos estupendos Goraz en Lajes en el restaurante Beira-Mar, hoy asados en su punto.

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